Es poco común planteárselo. No tienes dudas de quién eres, de dónde estás o de por qué actúas. ¿Cómo sabes realmente que eres tú? ¿Cómo puedes saber si existes siquiera?
Tiene que ser realmente duro despertarse una mañana y no recordar. No me refiero ya a un nivel de pérdida de memoria a corto plazo de forma patológica, sino a un nivel más bajo. De eso que la única información fiable es la que te escribiste en tu brazo con un bolígrafo y que ya está casi indescifrable. Cada cierto tiempo es como la mañana siguiente a una gran borrachera, solo que sin resaca. Quieres acordarte de todo, porque siempre tienes la sensación de que algo se te escapa y que es muy importante.
De eso que tienes todo en mente, y todo olvidado a la vez. No puedes evitar perderte en una idea, y relacionarlas todas con todas.
Puede que muchas cosas de diario, o un cumpleaños, o una fecha, o un acontecimiento lo olvides. Pero después... una canción familiar. Te sabes cada solo de guitarra, cada palabra de la letra y cada acorde del Guitar Hero. Inmediatamente te viene a la cabeza un lugar, una situación, una persona, una sensación. No puedes evitar sentirte feliz, dolido o risueño. Recuerdas todos los detalles, y lo que éstos representan para ti. Revives, como empatizando contigo mismo tiempo atrás, todo lo que sentías en ese momento. Trasvasas tu cuerpo, al vacío, a una realidad que no existe ya, que solo está en el recuerdo.
Te sumes en el olvido, oscuro, silencioso y completo. Se convierte todo ese pequeño universo de tu mente en tu mundo, en tu realidad. El silencio base es una melodía, que ya no tiene ni por qué sonar en el reproductor. Eres el maestro Zen.
Vuelves a la realidad, y está todo como siempre. Miras a tu alrededor: ¿qué ha pasado? ¿dónde estoy? En realidad lo sabes, pero todavía resuena la canción de fondo. No te parece todo lo real que debería, y no sabes cuál era el paso siguiente que ibas a tomar. Vislumbras una anotación en tu brazo, medio borrada, pero con todos los detalles de que es lo que tienes que hacer, con tu letra más o menos reconocible, anteponiéndote a algo que resulta demasiado conocido. Esperas hacer todo bien, que nadie se de cuenta, y ... bueno, ¿por dónde íbamos?
jueves, 31 de mayo de 2012
martes, 22 de mayo de 2012
El universo nos está hablando...
"Chicos, os he estado contando la historia de como conoci a vuestra madre, Y aun que hay muchas cosas que aprender de esta historia, puede que esta sera la mas importante. Los grandes momentos de vuestra vida, no serán necesariamente las cosas que hagáis, también lo serán las cosas que os ocurran.
No estoy diciendo que no podáis actuar para cambiar el resultado de vuestras vidas. Debéis actuar y lo haréis, pero no olvidéis que cualquier día al salir de casa, vuestra vida puede cambiar totalmente. El universo tiene un plan chicos y su plan esta siempre en marcha.
Una mariposa mueve sus alas y empieza a llover.
Da miedo pensarlo , pero a la vez es maravilloso... todas esas piezas de la maquina en constante funcionamiento, asegurándose de que estés exactamente donde debes estar el momento que tienes que estar... en el lugar adecuado en el momento adecuado."
Ted Mosby - Cómo conocí a vuestra madre
sábado, 12 de mayo de 2012
American pie
Ahora con todo lleno de exámenes uno se plantea más lo que le falta en este momento. El salir, el tener un bar donde quedar con tus amigos cada día si quieres, y esa sensación de estar llegando tarde a casa que es jodidamente reconfortante.
Es lo malo, ahora hay más responsabilidades. Nos planteamos un futuro, algo con lo que sobrevivir en el mundo. Dejamos las cosas vanales a un lado y nos centramos en lo que más nota nos puede hacer sacar: que si libros, apuntes, atlas de anatomía, trabajos, trabajos y horas más de biblioteca que de sueño y descanso juntos. Suena a coñazo, y efectivamente lo es.
Querríamos que así no fuera, pero es como debe ser. Dejamos de ser niños hace tiempo, se acabó ya el instituto. Estamos en la universidad y todo ha cambiado. ¿... o no? Seguramente lo que más me mantenga despierto por la noche cuando estoy a punto de aplastar mis apuntes con la cabeza en el escritorio es esa sensación de que soy todavía joven, porque lo soy, y que este verano que viene merecerá la pena vivirlo. Que cuanto antes acabe los exámenes, más tiempo tendré para pasarlo con mis amigos de toda la vida, ir a nuestro bar favorito, sentarnos en nuestra mesa habitual, y pedir lo de siempre. Para cambiar los "Buenas noches Nueva York" por "NOSOTROS SEREMOS LO QUE PASA EN NUEVA YORK". Vivir mi propia película americana, como las que hemos visto en el cine. Puede que sea todo ficticio, pero puedo asegurar que, por lo que he vivido, la realidad y las coñas de siempre son incluso mejor.
lunes, 23 de abril de 2012
Pequeña sonrisa de Amélie
Ayer te vi en Le Moulin tras la barra,
con esas gafas moradas que tanto me gustan,
con tu cara de no haber roto un plato
salvando dificultades entre descafeinados y cañas.
Estabas preciosa con aquella falda naranja
y con el pelo corto despeinado,
no lo sabías pero en aquel momento supe que eras tú:
quien miraba absorta a la ciudad a través de su ventana,
y sonreía al imaginar a sus vecinos echando un polvo después comer,
eras la que velaba por la integridad de sus amigos,
la que insultaba en público a su perra lola
y después a escondidas se la comía a besos,
eras la que se quedaba dormida
escuchando su día libre de Quique González.
Imprescindible en mi vida de poeta,
incalculable tesoro que amo todas las noches en
cada uno de mis sueños.
Lástima que nunca llegaré a ser Nino,
nunca sabré el sabor de tus besos en la comisura de mis labios,
en mi cuello o en los párpados de mis ojos.
Jamás te llevaré al trabajo en mi motocicleta
ni te susurraré te quiero al llegar a casa.
Aún así me conformo.
Me conformo con saber que andas dibujando mis versos
en cada una de las paredes de este peculiar mundo.
con esas gafas moradas que tanto me gustan,
con tu cara de no haber roto un plato
salvando dificultades entre descafeinados y cañas.
Estabas preciosa con aquella falda naranja
y con el pelo corto despeinado,
no lo sabías pero en aquel momento supe que eras tú:
quien miraba absorta a la ciudad a través de su ventana,
y sonreía al imaginar a sus vecinos echando un polvo después comer,
eras la que velaba por la integridad de sus amigos,
la que insultaba en público a su perra lola
y después a escondidas se la comía a besos,
eras la que se quedaba dormida
escuchando su día libre de Quique González.
Imprescindible en mi vida de poeta,
incalculable tesoro que amo todas las noches en
cada uno de mis sueños.
Lástima que nunca llegaré a ser Nino,
nunca sabré el sabor de tus besos en la comisura de mis labios,
en mi cuello o en los párpados de mis ojos.
Jamás te llevaré al trabajo en mi motocicleta
ni te susurraré te quiero al llegar a casa.
Aún así me conformo.
Me conformo con saber que andas dibujando mis versos
en cada una de las paredes de este peculiar mundo.
(Antonio Huerta - Sonrisa de Amélie)
"Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las de ayer"
(Hipólito, un escritor fracasado, a quien le gusta ver toreros corneados en televisión. El poeta).
jueves, 12 de abril de 2012
La Generación Perdida
Nací en el seno de una familia trabajadora, una pareja de hijos de inmigrantes andaluces que buscaban un futuro mejor en los años sesenta. Mi padre era un joven pastelero aficionado a los cómics de Marvel y mi madre una guapa administrativa con una miopía simple de dos dioptrías.
Cuando éramos unos críos nuestra vida giraba alrededor de las canicas, los trompos, el Quién es Quién, los Bollycaos,... en definitiva: cientos de productos que nadie catologó como tóxicos, peligrosos o insalubres. Nos pasábamos el día viendo a Espinete, a Lasy, el Equipo A, Makiber y un montón de programas y pelis que nos hicieron crecer confiando en que no importaba lo feas que se pusieran las cosas, al final las cosas siempre saldrían bien. Tendríamos nuestro final feliz.
Nos hicieron creer que formábamos parte de la generación mejor preparada. Éramos la élite y seríamos invencibles, solo tenemos que soplar las velas cada año, desear cualquier cosa, estudiar mucho, licenciarnos, ser honestos y encontrar a nuestra media naranja con un beso mágico. Nos casaríamos a los veinticinco y tendríamos un perro, dos hijos, una casa, dos coches, un chalet y seríamos felices y comeríamos perdices.
Hicimos caso: soplamos las velas cada año, deseamos cualquier cosa, estudiamos mucho, nos licenciamos, fuimos honestos y la respuesta fue un montón de mierda como la LOGSE, Bolonia, la burbuja inmobiliaria, el trabajo precario, las ETT's, la corrupción, la telebasura, la clase política, ... y ni rastro de las perdices. Somos la única generación que tiene que lidiar con tres crisis: la crisis de los 30, la económica y la crisis de valores.
Nos inculcaron que engañar, robar y mentir no nos traería nada bueno,... y una mierda. Existe una incontable lista de chorizos y mentirosos a los que no les va nada mal.
Nosotros solo queríamos cumplir nuestros sueños y llegar a ser astronautas, periodistas, deportistas, médicos, presentadores, actores, ... o como hice yo: soñamos ser músicos y hacer discos. Fuí un estudiante modelo: empecé a compaginar el trabajo y los estudios a los diecisiete, y ahora me veo a la puertas del desempleo, sin el chalet, sin los dos coches, sin la casa, sin hijos y sin perro. Bueno,... el perro sí.
Esta es la historia de la generación perdida, una generación que se quisieron saltar, pero que seguirá buscando su final feliz.
(Anicet Lavodrama - Generación perdida ; http://www.verkami.com/projects/1466-ensayo-sobre-la-generacion-perdida-por-anicet-lavodrama)
Cuando éramos unos críos nuestra vida giraba alrededor de las canicas, los trompos, el Quién es Quién, los Bollycaos,... en definitiva: cientos de productos que nadie catologó como tóxicos, peligrosos o insalubres. Nos pasábamos el día viendo a Espinete, a Lasy, el Equipo A, Makiber y un montón de programas y pelis que nos hicieron crecer confiando en que no importaba lo feas que se pusieran las cosas, al final las cosas siempre saldrían bien. Tendríamos nuestro final feliz.
Nos hicieron creer que formábamos parte de la generación mejor preparada. Éramos la élite y seríamos invencibles, solo tenemos que soplar las velas cada año, desear cualquier cosa, estudiar mucho, licenciarnos, ser honestos y encontrar a nuestra media naranja con un beso mágico. Nos casaríamos a los veinticinco y tendríamos un perro, dos hijos, una casa, dos coches, un chalet y seríamos felices y comeríamos perdices.
Hicimos caso: soplamos las velas cada año, deseamos cualquier cosa, estudiamos mucho, nos licenciamos, fuimos honestos y la respuesta fue un montón de mierda como la LOGSE, Bolonia, la burbuja inmobiliaria, el trabajo precario, las ETT's, la corrupción, la telebasura, la clase política, ... y ni rastro de las perdices. Somos la única generación que tiene que lidiar con tres crisis: la crisis de los 30, la económica y la crisis de valores.
Nos inculcaron que engañar, robar y mentir no nos traería nada bueno,... y una mierda. Existe una incontable lista de chorizos y mentirosos a los que no les va nada mal.
Nosotros solo queríamos cumplir nuestros sueños y llegar a ser astronautas, periodistas, deportistas, médicos, presentadores, actores, ... o como hice yo: soñamos ser músicos y hacer discos. Fuí un estudiante modelo: empecé a compaginar el trabajo y los estudios a los diecisiete, y ahora me veo a la puertas del desempleo, sin el chalet, sin los dos coches, sin la casa, sin hijos y sin perro. Bueno,... el perro sí.
Esta es la historia de la generación perdida, una generación que se quisieron saltar, pero que seguirá buscando su final feliz.
miércoles, 11 de abril de 2012
Change the world
A veces tenemos todos ese impulso por dejar algo de lado, por abandonarlo todo porque creemos que aunque nos esforcemos nada se puede hacer. En un momento en el que las flaquezas se hacen aún más visibles a nuestros propios ojos. Cuando una tras otra decepción nos lleva a pensar que no merece la pena nada. Que la vida dejó de tener sentido.
Exactamente,... ¿por qué? No creo que haya algo que se pueda dar por perdido. Solo hace falta un impulso nervioso, un pequeño reactivo que nos devuelva al mundo del aquí y ahora. Poner los pies en tierra no significa fijarlos al suelo.
Se puede tomar esto en cualquier ámbito: en los estudios, en el trabajo, en una relación interpersonal, en la forma de ver la vida, en ... intentar cambiar el mundo. Eso, eso es lo que realmente queremos,... cambiar el mundo. Que el aleteo de una mariposa cree un huracán al otro lado del mundo. A pequeña o a gran escala, pero un huracán al fin de al cabo. Dejar huella en algo, o lo que es más importante: en alguien. Ser conscientes de que una persona es más allá de los ojos con los que mira, es historia, sentimiento, vida. Una visión que se está perdiendo. Yo no cambiaré la mía.
Creo que puedo cambiar algo, aprovechar mi vida y ser feliz a pesar de lo que pase.
Aunque,... es verdad. Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado que solo un iluso seguiría intentándolo....
... lo cierto,... es que siempre he sido un iluso.
(Big Fish)
Exactamente,... ¿por qué? No creo que haya algo que se pueda dar por perdido. Solo hace falta un impulso nervioso, un pequeño reactivo que nos devuelva al mundo del aquí y ahora. Poner los pies en tierra no significa fijarlos al suelo.
Se puede tomar esto en cualquier ámbito: en los estudios, en el trabajo, en una relación interpersonal, en la forma de ver la vida, en ... intentar cambiar el mundo. Eso, eso es lo que realmente queremos,... cambiar el mundo. Que el aleteo de una mariposa cree un huracán al otro lado del mundo. A pequeña o a gran escala, pero un huracán al fin de al cabo. Dejar huella en algo, o lo que es más importante: en alguien. Ser conscientes de que una persona es más allá de los ojos con los que mira, es historia, sentimiento, vida. Una visión que se está perdiendo. Yo no cambiaré la mía.
Creo que puedo cambiar algo, aprovechar mi vida y ser feliz a pesar de lo que pase.
Aunque,... es verdad. Hay momentos en los que un hombre tiene que luchar, y hay momentos en los que debe aceptar que ha perdido su destino, que el barco ha zarpado que solo un iluso seguiría intentándolo....
... lo cierto,... es que siempre he sido un iluso.
(Big Fish)
sábado, 10 de marzo de 2012
You are great.
Cuando a veces lo único que hace falta es una pequeña sonrisa, un comentario amable, una "aprobación".... siempre acaba habiendo alguien que te saca del apuro, y que comprende a métodos prácticos cómo piensas y qué quieres. No lo digo por mí, sino en general.
La gente se olvida con frecuencia de que lo que realmente cura no son las medicinas ni las intervenciones quirúrgicas, sino esos pequeños detalles que te alegran el día y te hace ver la vida con un color difícil de describir.
Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a tí mismo. Te sorprenderá lo que cambia la cara de alguien cuando le das los buenos días con una enorme sonrisa Profident.
Porque la gente puede quitarte las ganas, las cosas, el dinero, la vida,... pero ni por esas la felicidad.
La gente se olvida con frecuencia de que lo que realmente cura no son las medicinas ni las intervenciones quirúrgicas, sino esos pequeños detalles que te alegran el día y te hace ver la vida con un color difícil de describir.
Si quieres cambiar el mundo, empieza por cambiarte a tí mismo. Te sorprenderá lo que cambia la cara de alguien cuando le das los buenos días con una enorme sonrisa Profident.
Porque la gente puede quitarte las ganas, las cosas, el dinero, la vida,... pero ni por esas la felicidad.
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